miércoles, 21 de mayo de 2014

Las grullas de Barakaldo


Cada día, durante seis años, ellas vigilaban mi camino cada mañana. Como centinelas amistosos acompañaron mi marcha rápida al ir, y el andar pausado de mi vuelta. 

Agradezco la especial presencia de la grulla amarilla, que aunque su cabeza señalaba al norte hacia el mar, su nombre "Consulado de Bilbao" parecía decir "Vuelve a Bilbao". 
Más de una foto le tomé estos años. 
Ella y sus compañeras menores soportaban impertérritas la bruma, las heladas, las lluvias y el viento, como diciendo "tú también puedes" y pensando así, mi lucha diaria contra los elementos era más fácil.

Hoy las saludé como de costumbre. Noté extrañada presencia humana desde el malecón en Erandio. No supe por qué y te miré querida grúa amarilla, detallando la esbeltez de tu atalaya inclinada, los ángulos prefectos que creabas con la pluma y la corona y te nombré reina por el cariño que te profeso. Sin embargo, no supe que esa fue nuestra despedida.

                                                                       

Retornó sola.
Ésta grulla gigante
dejó la ría.




http://www.lumyquint.com/
Las grullas de Barakaldo


fotografías y texto por Lumy Quint
19/05/2014
(CC BY-NC-ND 4.0)
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/

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