domingo, 17 de abril de 2016

Una tarde gris


Esa tarde las hojas  caían lentamente. El viento frío cortaba  tu risa. Tu barba de tres días arañó 
mi piel con aquel beso y el frío se desvaneció al contacto de tu abrazo. Fue largo como el invierno, con la calidez de la primavera.

Afuera y en mi interior, la lluvia arreciaba otra vez.

El abrazo con la intensidad justa no recordaba a los anteriores, aquellos exuberantes de pasión encerrados en nuestra habitación.Si los abrazos tuviesen colores, este sería azul pálido, no era momento de pensar en los rojos intensos. Esos solo ocurrían cuando nos uníamos y sonaba una sinfonía  en que armonizaban besos y caricias del color del arcoíris.

Sentados en un bar, con un café humeante yo, y una copa de vino tú, tan solo quedaba el contacto gris de una despedida.

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