domingo, 13 de septiembre de 2015

Cosas de mi Habana-continuación



A mi vecino ingeniero 
más remedio no le queda
que darle vuelta a la rueda
y convertirse en plomero.
Ganar algo de dinero 
sí que es lo más necesario.
Si quiere comer a diario
debe correr al mercado
para comprar el pescado
y hasta papel sanitario.


Su mujer, la licenciada
ahora limpia una casa
y en ocho horas que pasa
deja la ropa planchada.
Gana una buena mesada
más que un maestro de escuela
aunque están en Venezuela
la gran mayoría de ellos,
llegan allí sin resuellos
y sin pan para una muela.

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