sábado, 20 de junio de 2015

Renacer entre versos



Cuando ella se fue 
te fragmentaste en varios pedazos
fuiste  hermano, amigo, padre
pero hijo nunca más 


y buscaste sus besos
en aquel humo del cánnabis,
en más de un cubata,
en el placer de la madrugada desnuda.


Entre la espalda y el cielo
no guardaste lágrimas,
sólo cientos de versos no escritos.
Entre tu frente y el cielo,
sólo surgió su sonrisa impresa en la niña de tus ojos.


Construiste castillos de concha y escarcha
con escaleras, terrazas y balcones 
con todas las palabras que de ella heredaste.


La extrañaste a solas en tu camarote
con cama huérfana de casa ocupada
y le dibujaste cuentos de hadas y unicornios
con el humo del porro


y tu suerte transformó el dolor
en regalo navideño
y hallaste sonrisas en una carita
y a ella también le escribiste poemas
le pintaste la mente de colores
le heredaste tu euforia, tu imaginario interior


luego se fue él y perdiste la risa,
hasta perdiste tu brújula, dejaste de ser.


Y las horas volaron en caballos con alas,
entre  abrazos y besos camuflados,
entre el amor y el desamor
encontraste tú "yo"
que renació para construir montañas de versos.


Lo escribí hace un año aproximadamente. Dedicado a un amigo muy especial.


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