martes, 25 de marzo de 2014

Décimas con amigos IV


Ella responde a su intensión de casarse


Uy qué nervios, qué sofocos
me ha causado su respuesta
y no sé si su propuesta
¡es mero arranque de locos!
Ya saben más de unos pocos
que él cometió un fallo
mas si cumple, yo me callo
y espero con ansiedad
responda con dignidad
antes de que cante el gallo.
             Lumy Quint

Yo creía desfogado
al galán que me acechaba
cuando esa noche intentaba
"eso" que no ha consumado.
Y las dudas me han entrado
por no poner punto aparte.
¡Ponle niño un poco de arte!
que estoy pa' comerme toda.
Si he oído hablar de boda
 y sin poder estrenarte.
               Francisco J. Ortega


¿Se podrá estrenar la amante frustrada? ¿Podrá comprobar en algún momento el placer de disfrutar del amor en brazos de su amado? ¿Acaso llegará a su fin esta historia sin apenas haber comenzado? Nadie lo sabe. Solo ellos podrán crear su destino, si es que hay alguno entre los dos. El tiempo lo dirá o ... ¿lo dirás tú? ¿Quieres colaborar escribiendo tu décima y creando esta historia? Venga no seas tímido y ponle voz a nuestro "héroe" Escribe una Espinela para nosotros. Te espero.
Feliz semana para todos y ser felices.


domingo, 16 de marzo de 2014

Camino sola


Camino sola 
con la única compañía de mis años 
empujando hacia abajo con fuerza sobre mis hombros 
con el sonido mudo de pensamientos repetidos 
con la agonía de morir de mi dolor. 

Camino sola
en el silencio de tu ausencia 
en la alegría gritando desolación 
entre las piezas dispersas de mi identidad perdida. 

Camino sola
buscando la moderación de mis excesos
ahíta de tanta entelequia pactada
harta de viajar en el aire como musgo español
en busca de otro árbol al que pegarse.

Camino sola
en la búsqueda de los sentimientos acallados 
que una vez hicieron que el viaje fuera más fácil.

12-02-2014

lunes, 10 de marzo de 2014

Mi diario capítulo VIII No hay mal que dure cien años

Mi padre siempre decía que no había mal que durara cien años, ni cuerpo que lo resistiera y que tras la tormenta siempre venía la calma. En este caso tuvo razón. Por fin le llegaba su oportunidad de triunfar y él deseaba aprovecharla.

Ese sábado por la tarde estaba nublado y había llovido bastante hasta justo media hora antes de su actuación en el parque. Fue por eso que hubo muy poco público, sin embargo allí estaban los críticos y gente entendida del mundo del espectáculo.

Ayudé a mi padre a preparar el escenario y en seguida comenzó a cantar. Se movía por el escenario con gran soltura, al ritmo de la música e iluminado por luces multicolores. Era un espectáculo hermoso en mi opinión.




 Le había escuchado muchas veces en casa y sabía de su habilidad, pero ese día su potente voz inundó el parque llegando a todos sus rincones y viajando en el aire hasta la calle donde paseantes se acercaron a escucharle. Parecía que había ganado mucho en seguridad y melodía. Su actuación mostró su donaire y gracia y me emocionó mucho, me llenó de orgullo.

 No ganó el primer premio de actuación, pero consiguió una actuación regular en un local. Era algo asegurado que le ofrecía la oportunidad de actuar todas las semanas. Su trabajo empezaba a llegar a oídos de muchos en la ciudad. Al parecer papá se estaba labrando una reputación excelente, pero aún le quedaba bastante camino por delante.

Unos días después mi orgulloso padre llegaba a casa con un flamante coche nuevo. Había entregado los primeros plazos para comprarlo y estaba muy contento. Por fin veía el fruto de su trabajo e iba logrando metas. Me contó que nunca olvidaría el olor a coche nuevo y la brisa fresca que le golpeaba la cara mientras lo conducía. Estaba como un niño con un juguete nuevo y yo era feliz por sus logros.





Mientras tanto yo había conseguido trabajo en una tienda de víveres. No ganaba mucho, pero tenía la oportunidad de ser promovida a cajera si me esforzaba. Sabía que no sería el trabajo de mi vida, pero quería ganar algo de dinero para llevar a casa. Mi alegría fue completa cuando papá compró para mí una computadora. Alguien me había dicho que podía tomar cursos de escritura online y por eso, estaba entusiasmada.

Mi padre lucía más contento que de costumbre, cantaba canciones alegres o románticas y se arreglaba muchísimo más. Mi instinto me decía que todo no se debía a su éxito profesional. Ya lo había visto antes así, pero el cambio duraba poco. Nunca antes le había dado importancia porque yo era pequeña y no prestaba atención, vivía en mi mundo infantil. En esta ocasión estaba dispuesta a proteger a mi padre e intentar que fuera feliz.

viernes, 7 de marzo de 2014

Relato-Todavía hay tiempo


Le miré a la cara abiertamente y rehuyó mi mirada, pero antes de que pudiera hacerlo del todo, vi dolor en su rostro.

–Debemos hablar –le dije intentando mantener la calma con voz entrecortada.

Se alejó unos pasos de mí y comenzó a guardar la compra en los armarios altos de la cocina. Me daba la espalda y parecía estar absorta en su tarea.

–¿Me has oído lo que te he dicho? –mi voz tembló mientras la furia aumentaba en mi.

Martha parecía no haberme escuchado. Siempre era igual. Una y otra vez nuestras discusiones habían sido casi unilaterales. Yo le decía que debía implicarse más en nuestra relación, que quería un cambio, un giro que le diera sentido a nuestras vidas, pero su respuesta era siempre la misma, todavía hay tiempo. Yo juraría que me ocultaba algo y a pesar de no darle muchas vueltas al asunto, me tenía preocupada. Era hora de enfrentar cualquiera que fuera el asunto. No desconfiaba de ella, pero me temía que nuestro compromiso la superara; temía una separación. No quería perderla.

–Si te he oído. No soy sorda – dijo ella con tranquilidad 
pasmosa mientras guardaba los congelados –dime.

–¡Estoy harta de que me des largas! ¡Estoy decidida, y 
no me harás cambiar de opinión!

–No te doy largas.

–¿Estás segura! ¡Si por mí fuera habría dado un paso más en nuestra relación hace tiempo! –me planté delante de ella fuera de mi.

–Ya lo dimos hace un año y medio, Alicia. ¿Acaso no nos casamos cuando me lo pediste? ¿Acaso no hemos comprado esta casa? –Me miró a la cara con seriedad y otra vez vi el dolor reflejado en su rostro.

–Sí, es verdad, pero yo...–Mientras nos mirábamos sus ojos se llenaron de lágrimas– ¿Qué pasa cielo? Perdóname no llores, por favor –La abracé– Ven vamos a sentarnos al salón.

Nos abrazamos en el sofá. Martha siguió llorando por unos minutos. Yo no podía ocultar mi nerviosismo. Necesitaba saber que le sucedía. Por fin dijo:

–Tengo un tumor en el pecho derecho.

–¡Qué?¡No puede ser! ¿Estás segura? ¡Será un error!– y rápidamente– ¡No te preocupes pediremos una segunda opinión!

Me interrumpió– Ya lo hice hace una semana y han descubierto que es un tumor maligno. Me operan en diez días.

–¡Oh dios!¡Mi cielo!¿Por qué no me dijiste antes?

–No quería preocuparte en vano hasta estar segura. Sé que ser madre es lo que más deseas y que estabas preocupada buscando clínica de fertilidad.
–¿Lo sabías? –No podía mirarle a la cara. Todo ese tiempo había soportado sola la carga de su problema, mientras yo– Perdóname por haber sido egoísta, cariño, y no haberme dado cuenta que algo andaba mal contigo. Estaba tan centrada en mi misma...

–No pasa nada...

–Si pasa. Sin ti...no sé que haría; no quiero ni pensarlo. Saldremos de esta, ¿sabes? Todo pasará como un mal sueño, pero lo haremos juntas.

Lumy Quint 07/13

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