viernes, 31 de enero de 2014

Estamos de concurso! Premios 20blogs 2013

http://lablogoteca.20minutos.es/lumy-con-sentimientos-40004/0/#vota

Hola, amigos, compañeros y seguidores, este blog está participando en los Premios 20blog 2013 en la sección de Cultura y tendencias. Por este medio os vuelvo a pedir vuestro apoyo para este blog. Podéis votar validandoos con facebook. No hace falta registrarse, solo pinchar en el icono de facebook. 








Hoy vengo a solicitar

tu voto para el concurso
20blogs que ya está en curso
pa' poder participar.
No te olvides de mirar
que un esfuerzo realizo,
y con placer garantizo
que los versos publicados 
esperan ser recitados,
aunque sea por un suizo.



Pero quiero recordar,
que mis letras a ti lleguen,
tus ánimos se sosieguen
es objetivo a lograr.
Para poder disfrutar,
yo sé que a veces deseas,
desconectar de tareas 
y de mis letras deduces
que escribo, a todas luces,
mostrando buenas ideas.




Si crees que el esfuerzo de esta servidora contribuye a la divulgación de la cultura, dame tu voto.
El enlace es http://lablogoteca.20minutos.es/lumy-con-sentimientos-40004/0/#vota



jueves, 30 de enero de 2014

Capítulo VI-Momentos de tensión

Las cosas no estaban funcionando como yo había imaginado. Ya no se advertía el ambiente familiar que comenzó a regir nuestras vidas cuando llegamos a la ciudad. 

La casa mostraba su verdadera cara, y no como yo,  ilusionada, la había percibido unos meses atrás. Paredes empapeladas, anticuadas y sucias, muebles deteriorados, una nevera que no enfriaba y un fogón que fallaba de continuo, aderezaban la estancia con un sabor agrio y caduco que  influía también en nuestra desolación. Al menos eso creía yo. 

La culpabilidad de mi malograda relación con mi padre pesaba como loza sobre mí. Me esforzaba todo lo que podía, cumplía con todas mis responsabilidades sin que mi padre tuviera que indicármelo.  A pesar de ello, el tiempo pasaba y no parecía que nuestra relación volviera a ser cordial.

Un día al llegar, me encontré un espectáculo que me dejó en shock durante unos minutos. Del techo de casa salía un denso humo negro y los bomberos estaban allí. Corrí hacia la puerta tan pronto como reaccioné, pero un bombero no me permitió entrar. Grité el nombre de mi padre, pero este no salió. Desde fuera percibí ruidos y voces alteradas. 

Todo había comenzado mientras papá cocinaba. Se distrajo un momento y la comida se quemó dando lugar a un incendio. La alarma alertó a los bomberos que vinieron enseguida. 



Por un instante pensé lo peor, recordé la trágica muerte de mi madre, pero enseguida deseché la idea porque comprobé que la casa no ardía, que solo se apreciaba el oscuro humo. Fueron unos minutos de verdadero pavor, pero pronto el ruido cesó y un bombero salió seguido de mi padre. 


 Dijeron que el fuego ya estaba extinguido, que los daños no eran mucho, solo las paredes un poco chamuscadas y el fogón y el horno completamente calcinados. Mi padre parecía haberse asustado solo, pero estaba bien. 
                          

Un par de días más tarde aún seguía castigada, razón por la cual no podía visitar a ninguno de mis compañeros al salir de clases. Sin embargo, tras una semana de castigo caí en la cuenta de que mi padre nunca estaba en casa cuando yo regresaba. Así que cuando un compañero de clase me invitó al bar karaoke, acepté.  

Era una tarde de otoño en que las hojas caídas  de los arboles  reflejaban anaranjadas  los pocos rayos de un débil sol que mientras yo paseaba se escondió del todo. 
Mi compañero de clases se llamaba Miguel. Era muy amable conmigo y  el primero que me mostraba algo de interés y me invitaba a conocer la ciudad. Me cayó muy bien desde el primer día de clases y era un chico muy divertido. 

El parque estaba enfrente al instituto y un festival de otoño se estaba celebrando y allí fuimos, pero no quise permanecer mucho tiempo por miedo a que mi padre apareciera. Él solía tocar por propinas en el parque, por ese motivo, nos fuimos enseguida al bar. 

El bar, situado en una calle bastante transitada, era un edificio de ladrillos cara vista y madera con dos ventanales en la fachada. En su interior, además del karaoke, había un escenario para actuaciones, conciertos y otros eventos. 

Casi por un instante pude haber entrado, pero escuché que alguien cantaba; la  voz era inconfundible.  ¡Mi padre estaba actuando dentro del bar, muy cerca de la puerta principal! 
Mientras decidía que hacer, miré por la ventana y lo vi terminar de cantar una canción de felicitación. Mas mi sorpresa fue mayor cuando lo vi dirigirse al bar y coger un trago. ¡Mi padre nunca antes había bebido alcohol! y ahora le veía allí tomar uno tras otro. 
 
No quise ver más y sin despedirme de mi amigo quien había entrado al bar, abandoné el sitio. Ya sabía porque papá llegaba tarde a casa y no le veía casi. 
"Esta noche tendremos que hablar, papá. De esta noche no pasa que tengamos una conversación,"pensé.

viernes, 24 de enero de 2014

Mi Diario-Capítulo V El cambio

Tras  el incidente con el cobrador, papá trabajaba cada día más horas. Apenas coincidíamos. Durante la semana  lo veía al levantarme para ir al instituto porque él llegaba tarde a casa la mayoría de las veces.

Solo los fines de semana, pasábamos juntos la mañana. Sin embargo, él parecía estar concentrado en aprender a tocar la guitarra y en ensayar sus canciones. Apenas hablaba conmigo y si le interrumpía, se enfadaba. Por esos días lucía mal humorado y distante, por ese motivo yo hacía las labores de casa, mis deberes escolares y luego leía algún libro. 


Me entristecía su cambio repentino. Sentía que de alguna forma yo era culpable de su mal humor. Pensaba que el vivir en Sunset Valley no resultaba tan fácil como en principio habíamos pensado y que papá había vuelto por mí. No quería molestarle de ningún modo con lo cual evitaba estar con él en la misma habitación. 

Así pasaron un par de semanas en las que pasaba la mayor parte del tiempo sola. Una tarde mientras rastrillaba las hojas del jardín, encontré unos escarabajos muy raros. Recordé que en clases alguien había comentado que las instituciones científicas pagan bien por varios insectos.  Pensé que podría ganar algo de dinero atrapando los que encontrara y decidí dar una vuelta por el barrio para cazar otros. 


Me alejé bastante de casa, pero la búsqueda fue provechosa. Logré encontrar unos cuantos escarabajos que luego pude vender. Sin embargo, cuando me di cuenta  era tarde y debía volver a casa andando. 

Cuando llegué, era horario del toque de queda para los adolescentes, pero aunque tuve suerte porque la policía no me pilló, papá había llegado. Estaba muy enfadado,  me reprendió muy fuerte y me impuso un castigo: solo podría salir de casa para ir al colegio. 

Nuestra relación se resintió mucho, pero días más tarde un suceso hizo que la situación cambiara.


sábado, 18 de enero de 2014

Se acabó el amor


Se acabaron 
los abrazos de fulgor de luna 
los mordisqueados besos afresados 
*las manos que encendían
los suspiros atrapando lágrimas 
las palabras vacilantes.

Se acabó andar soñando entre nubes

Se acabó el cuerpo trémulo 
la espera reconfortada
la angustïa lujuriosa
el tacto sobre piel de melocotón
el quejido silente
el estremecimiento de los sentidos
el grito aterciopelado
el armónico contoneo
el silencio satisfecho.

Se acabaron los anhelos,
éxtasis sin prisas. 

El amor se acabó
Lumy Quint

*"Se acabaron las manos que encendían" este es un verso escrito por  Mario Benedetti que utilizo en mi poema "Se acabo el amor"



jueves, 16 de enero de 2014

Mi diario-Capítulo IV La alegría en casa del pobre dura poco

Cuando todo parece ir derecho, algo se tuerce.
Al día siguiente de llegar a Sunset Valley mi padre encontró una oferta de trabajo en el periódico. Fue a la entrevista y lo contrataron como cantante de celebraciones. Debía vestir  uniforme -camisa roja con ribetes amarillos y pantalones marrones-, cargar un altavoz y cantar a sus clientes canciones dedicadas. Le pagaban por actuación y debía desplazarse hasta la residencia de sus clientes o sorprenderles con su canción en sitios públicos, lo cual  servía de reclamo para otros posibles clientes. 

La paga era escasa apenas unos 15 $ por canción pero tenía oportunidad de ser promovido a otra categoría más importante y mejor pagada. Mientras más experiencia ganara en el oficio, más elevada sería su categoría y podría actuar en espectáculos, y concursos. De esa manera su carrera ascendería.

Estábamos contentos de cómo nos iba. Percibíamos una tranquilidad que hacia tiempo no sentíamos. En nuestras manos estaba la posibilidad de vivir como una familia normal y por primera vez en años vi sonreír a mi padre.

En cuanto a mi, comencé en el instituto y me iba bastante bien. Hacia siempre los deberes y cumplía con las labores extra-escolares que me encargaban. 

La primera tarea fue algo difícil, pero la cumplí. Se trataba de reparar la caldera de la escuela. En clases de taller nos enseñaban a reparar grifos, atornillar piezas sueltas y otras cosas de fontanería. Reparar la caldera fue una prueba importante y remunerada. Me pagaron mi primer trabajo y mi padre se sintió muy orgulloso de mí. 



Un día papá vino a casa con una guitarra que había acabado de comprar. Quería aprender a tocar y así acompañarse mientras cantaba. Ya sabía un poco, pero necesitaba mejorar su habilidad. 
–¿Qué te parece mi guitarra?
-–Muy bonita... y es de buena calidad– dije mientras le echaba una mirada preocupada.
Él captó mi gesto y agregó sonriendo acariciándome con la mirada.
–No te preocupes, hija. Tenía descuento. Además si aprendo rápido podré tocar por propinas en la calle.
–Pero papá...
–Entiendo tu preocupación por el dinero,niña, pero te aseguro que es una buena inversión. No haría nada que pusiera en peligro nuestra nueva vida. Te quiero mucho, Kiara.
–Y yo a ti papá. 
Nos abrazamos y permanecimos así durante unos minutos.
Los días pasaron y el esfuerzo de mi padre comenzó a dar resultados. Los acordes de su guitarra resonaban por toda la casa, flotando a mi alrededor como niñas traviesas con ganas de jugar. Me seguían a todas partes mientras limpiaba o estudiaba, y aunque yo pretendía no escucharles, terminaban enredados en mis oídos hasta que al final dejaba de hacer lo que estaba haciendo para escucharle. Mi padre tenía mucho talento y aprendía muy rápido.

Dos semanas más tarde, llegó el momento que habíamos temido.
Una mañana se presentó el cobrador de la renta y mi padre no tenía aun el dinero para pagar. La tensión se podía cortar con un hilo.  En la cara de mi padre se reflejaba su desesperación. Su miedo a perder la casa era evidente. Cuando estaba a punto de pedirle tiempo al cobrador, este nos sorprendió diciendo:
–Por esta vez solo embargaré algunas de vuestras cosas.
Y diciendo esto tomó una silla y unos libros. 
–Tenéis una semana más para abonar la deuda. 
Y se marchó con nuestras cosas. 


Fue un momento muy desagradable. Percibí tristeza y firmeza al mismo tiempo cuando desviando la mirada mi padre murmuró:
–Recuperaremos todo con creces.Esto no volverá a pasar. Te lo prometo, Kiara. Saldremos adelante.
–Lo sé, papá. Confió en ti y yo te ayudaré.

sábado, 11 de enero de 2014

Mi diario-capitulo III-La vuelta a casa

–¿Te gusta nuestra nueva casa? –me preguntó mi padre con una amplia sonrisa cuando el taxi se detuvo frente a la humilde vivienda en Sunset Valley. Al fin habíamos vuelto al pueblo donde mis padres se conocieron y donde yo nací. 

El viaje de vuelta lo hicimos con muchas  esperanzas. Queríamos reencontrar aquello que nos hizo felices durante un tiempo. Mi padre estaba decidido a comenzar una nueva vida, y me había contado sus planes con mucho optimismo. Su deseo era encontrar un trabajo, triunfar en el mundo de la música y darme una buena educación. Su alborozo me había contagiado.  Mientras entrabamos en el pueblo reconocí cada unos de los sitios que de pequeña habíamos visitado, y  percibí una sensación de tranquilidad que hasta ese momento no había vuelto a sentir. Estaba feliz de volver.

 –Sí, me gusta la casa, papá.

Era una humilde vivienda de dos dormitorios. Estaba escasamente amueblada, pero tenía lo suficiente para vivir cómodamente. La cocina estaba equipada con un frigorífico que a duras penas funcionaba  y un fogón de gas desgastado por el uso. La sala estaba amueblada y había una televisión defectuosa, pero después de haber vivido en la carretera durante años, el volver a tener un lugar al que llamarle casa, un hogar, era lo que más ansiábamos. 

–¡Es perfecta para nosotros!–exclamé mientras mis ojos se empequeñecían con mi sonrisa.
Le abracé y él me devolvió el abrazo con un beso.

–¡Si, lo es! Y el alquiler no es muy caro. Podré pagarlo sin atrasos si consigo trabajo. Por ahora tengo la renta de dos meses, pero tendremos que vigilar nuestros gastos, por  si no consigo empleo pronto. 

–Papá, yo puedo trabajar también. Ya tengo edad...

–Si, Kiara lo sé, pero quiero que primero te centres en tus estudios. Comenzarás una nueva escuela y el instituto exigirá mucho empeño de tu parte. Tu deber es estudiar. Ya veremos si es necesario que trabajes. Lo volveremos hablar, ¿te parece?

–De acuerdo.
Le obsequié con una sonrisa sincera. Adoraba a mi padre y confiaba mucho en él.

Arreglamos nuestras pocas pertenencias en los respectivos dormitorios y poco a poco sentí como si la casa nos daba la bienvenida amoldándose a nuestras necesidades a la perfección. Esa primera noche la cena recién hecha por mi padre, nos supo a ambrosía a pesar del horrible sabor a nevera que tenían los alimentos. Era nuestra primera cena preparada  en familia después de haber comido en cafeterías y restaurantes de carretera.  

Me fui a la cama pronto y tuve un sueño raro. Soñé que mi cuerpo se desdoblaba y salía volando por encima de . Revisando cada uno de los rincones de la vivienda, miré las bombillas de la lámpara sobre mi cama, la de la mesita de noche de la cama de mi padre, abrí y cerré los grifos en los baños, uno goteaba, revisé la cocina de gas, tenía un mando que no funcionaba bien, y así verifiqué el estado de todo el mobiliario de la casa, incluso la tele. 
Cuando terminé mi recorrido, volví a mi dormitorio y antes de volver a mi propio cuerpo, deposité un beso en mi frente.  

A la mañana siguiente, al despertar, recordé el sueño y pensé en mi madre.  

miércoles, 8 de enero de 2014

Verseando-Mis demonios

Otro año más se va desvaneciendo.

Nosotros, mustios seres
vivimos por luchar y destrozar
¿De qué sirve causarnos tal dolor ?

Cometería 
una de esas locuras
en este lapso que nos desgarra como lo acontecido
cuando corrí perdida tras tus huellas
y caí de cabeza en la caja de arena para gatos.

Desde que te marchaste
transito en equilibrios imposibles.

En mi cara festejan mil demonios 
van creciendo en tropel hacia mi boca,
se proyectan en besos,
buscan tu lengua para hacernos mal..
y terminan dormidos en mis brazos.

Aunque los aborrezco,
ahora viven conmigo.


miércoles, 1 de enero de 2014

Verseando-¿Qué somos?


 Somos hijos del fuego y la tierra, 
 somos herederos del  volcán, 
de la misteriosa luna llena, 
del robusto sol del mediodía, 
de la impasible escarcha, de la fértil sequía 
nuestras venas se nutren de pasión perturbada,
de nuestros reveses y caídas 

En la carne, sin cesar, sentimos 
como atruena la tormenta,
con ráfagas lacerantes, 
con agrias lluvias purpúreas, 
sin las ansiadas nieves doradas

¿Cuál será nuestro destino?
¿Somos balas de cañón ?
 Somos las reses marcadas 
 que con el hierro de la codicia 
 o la desesperanza vivimos 

No sé qué has decidido tú,
pero yo rehúso
a seguir rumiando.

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