viernes, 5 de diciembre de 2014

Vive el momento, no confíes en el maňana.


Siempre usaste está frase. Me la repetías cada vez que contabas la trágica historia que te rodeaba. La asociabas a desgracia. No me escuchabas cuando yo te instaba a que vivieras el presente, el "Ahora" -hasta te regalé el libro- aprovechando los momentos mágicos, que nosotros fuimos capaces de crear y que la vida nos dio la oportunidad de disfrutar, pero tú te aferrabas a los fantasmas del pasado, que como demonios sedientos de tu alegría, iban a por ti.


Es curioso que mientras fuiste uno más de ellos, no te buscaron. Mientras tus pensamientos y tus actos oscurecían tu andar, nunca se acercaron. Te aislaste. Nadie te brindó ayuda en ese momento. No creían en ti, y te dejaron a tu suerte perdiéndote cada vez más. Sabían que estabas allí y no les hacia falta reclamar tu alma. Esa que sufría una oscuridad perpetua, esa que no encontraba orden, ni alegría, ni consuelo.

Sin embargo un día, el cielo se aclaró, y te permitió experimentar que la amistad es un valor importante cuando se trata de escapar de la tristeza. Aprendiste a buscar la alegría en ti; yo estuve presente, lo disfruté, la compartimos. Cada día unas letras, cada día una canción, cada día un nuevo amigo, cada día una lección, aprendiste que Carpe Diem tiene sentido. Y escribimos, cantamos, bailamos, nos amamos compartiendo la alegría de vivir como amigos, como amantes, como compañeros.

La balanza se niveló de tal forma en nuestros corazones, que no sabíamos que hacer con tanta alegría. Pero los demonios no estaban satisfechos y no te iban dejar cambiar tu destino. Tú serías de ellos para siempre y nunca olvidarías tus faltas, esas que comenzaron a proyectarse sobre tu cabeza para que no vieras claramente.

Te preferían solo, triste y sufriendo por ser el actor principal de tu película que aunque buena o mala era la tuya. Allí estuvieron ellos para alterar tu día a día, para que el mayor de los demonios, el de los celos, nos hiciera sufrir a los dos.

Siempre te dije "vive el momento", "vive la realidad" esa que nos mantenía unidos y no la ficción que nos separaba y hacía infelices.
Sin embargo, ellos triunfaron. Antes pensaba que eras un ángel, caído, pero un ángel al fin y al cabo. Creo que tú creías que eras uno de los que se rebeló, y fue desterrado, yo no. Son los demonios, los que te separan de los seres que quieres y siempre te hacen escoger. 

Recuerdo cuando tenías pensamientos recurrentes, obsesión por algo que en otras circunstancias no habrías prestado atención y que nos hacían sufrir. Ellos eran más fuerte y se alegraban cuando nos llevaban a cometer lo que ellos llaman los vicios irascibles -cuatro de los pecados capitales. La ira se apoderaba de nosotros por la falta de comprensión. Unas palabras dichas desde la frustración de no poder abrazarnos cuando la enfermedad nos azotaba, o la falta de besos para liberar las ansias de pasión, la mínima discusión de trabajo lograba llevarnos a una tristeza gris,infinita y asfixiante. 

La confianza como cristal de baccarat que cantaba al sonido del viento y sin desafinar, comenzó a resquebrajarse. ¿Cómo pudiste pensar que solo te usaba para mi propio beneficio cuando yo sólo pensaba en el bienestar futuro de los dos? Pensamientos negativos invadieron tu mente hacia mi, que siempre fui tu amiga del alma, la única que tuviste en tiempos difíciles. 

El orgullo alimentó la soberbia, y  el "yo" sobrevaloró todo lo que logramos juntos. Olvidamos la alegría de trabajar juntos, de vivir juntos, de amarnos. Muchos planes se desmoronaron de la palada de arena que recogí un día en La galea.


Aún recuerdo como prometiste que no me abandonarías, amor, hasta en tus últimos momentos lo prometiste. Supongo que al pasar a otra vida, las promesas se borraron. 
  
La última vez que nos amamos, que vibramos en un ultimo abrazo, se nos estremeció el alma cuando miramos el cuadro y dijiste, Carpe Diem, eso es lo que debemos hacer.

Ya nunca más estarás, y aunque el olvido ha borrado tu rostro, siempre quedará la foto que hicimos mientras aprovechábamos el momento.
                           Carpe Diem

facebook button