miércoles, 10 de diciembre de 2014

Quiero cambiar mi piel y si es necesario: autotomía. (ii)



¿Quién soy ahora , sin mis estudios, sin profesión, sin mis gustos, sin mis propiedades?

Me deshago de mi pasado, de la infancia feliz y la triste, la de la carencia material y la abundancia de emociones, de cariño, de besos y abrazos. 

No importa, quiero ser nadie. No quiero tener pasado. Ahora no deseo recordar los éxitos en los estudios, la tesis con la máxima calificación,  ni el primer trabajo, ni los amigos que allí hice y  que ahora están lejos, me deshago del bulling, de las malas intensiones, de los arribistas y manipuladores, de antes y de ahora.  


Y respiro aliviada porque ya les perdoné, a los que me han hecho daño. Por un momento soy yo la que abandona, abandono todo rencor, abandono el dolor, abandono a quien me abandona o me ha abandonado por este mi momento para liberarme de otra capa. 

¿Y si no tuviera familia, ni nombre? ¿si salieran de mi vida los que dependen de mi? Sería una mujer sin más, sin nombre, una desconocida que bagaría por las calles viviendo el día a día. Quizás intercambiando favores podría sobrevivir: una mujer sin nombre, pero sin cargas, ahora ligera.

¿Y si me desprendo de mi nacionalidad? El mundo sería mi casa, ninguna ley o regla me ataría. ¿ Y si renuncio a mi lengua? Perderé mi identidad, mi cultura, mis tradiciones.
                                            


¿Ahora que me queda? Sólo una mujer de carne y hueso con sus sentimientos, sin ilusiones, ni expectativa. Llegado el momento de la autotomía, "me desprendo voluntariamente de una parte no vital en mi cuerpo", de mi corazón, de mis sentimientos, los cercenaré, para finalmente escapar.  

imagen: Fefé Talavera






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