lunes, 24 de noviembre de 2014

El silencio de horas desnudas de deseo



"Yo sólo quiero dormir" dijiste
y te entiendo,
yo también.

Quiero decir" cerrado por descanso"
y que mi mente deje de maquinar
y no enrede más la cuerdas parlanchinas
que nos guían por este inseguro laberinto.



Las escucho y no me dejan dormir.
Deseo acallar los gemidos de Ariadna
 tirándose al Minotauro en el piso superior
con sus gruñidos en la culminación del acto.



No quiero oírles,
me recuerdan tus jadeos y mis gemidos de gata
cuando el calor irradiaba del centro
donde tu sucumbías hasta hacerme temblar.
Eras el mago. 
Hacías aparecer y desaparecer 
las ganas de colores.

Esas que ya no cuentan,
que no son imprescindibles,
esas que se ocultan agazapadas
en la esquina de mi habitación.

yo solo quiero dormir, dormir,  dormir
Ellas no se acercarán a mi.
Podrán colgarse de mis bragas de encaje,
o de mis ligueros, o transformarse en juguetes
de los que prometen satisfaction garanteed,
podrán camuflarse en el arrítmico sonido
de los relojes de péndulos
esos que dicen inténtalo, inténtalo.

No, yo solo quiero dormir, dormir, dormir
y saborear el silencio de las horas desnudas de deseos
arrullarme con la nana que nunca me cantaron,
la muda, la de la solitud
esa que a veces suena como disco rayado
 y que no llego aceptar porque sigo esperando por tu atención.

facebook button