martes, 18 de febrero de 2014

Mi diario capítulo VII El río parece recobrar su curso.

"¡Qué decepción! Mi padre me está defraudando", pensaba mientras caminaba de vuelta a casa. Nunca antes había estado tan furiosa y triste a la vez por su culpa. Creía entender sus cambios de humor, sus palabras escasas y vacías y por qué, las discusiones no llegaban a serlo. Pero esta vez estaba decidida a todo, incluso a abandonar la casa si aquella situación no cambiaba. 

Tenía hambre, pero a pesar de que el seguro había repuesto la cocina, temía cocinar antes de que mi padre la revisara. Comí cereales con leche y decidí esperar por papá. Me puse a hacer los deberes. Cuando terminé, era tarde, pero no tenía sueño, así que comencé a leer. Pasaron horas en las que no paré de preocuparme. Finalmente me caía de sueño así que me fui a la cama.  
Pensaba que lo sabía todo sobre mi padre y por eso mi disgusto, sin embargo los hechos me demostraron que no me enteraba de todo lo que le ocurría. 


  Ese mismo día mi padre había sido ascendido, lo que significaba una categoría más alta con un nuevo uniforme, unos dólares  más y la posibilidad de dar conciertos. Justo antes de llegar yo al bar,  mi padre había tenido una audición con la dueña quien decidiría si darle una oportunidad de celebrar un concierto en el escenario del bar. Sin embargo, la dueña consideró que mi papá no estaba preparado aún para dar un concierto en su local, pues no lo llenaría de público. 

Tras su primera fracasada audición mi padre comenzó a beber y tomó unas copas de más, se recostó en un banco y se quedó dormido. 

 Cuando despertó era de mañana y sus ansias de triunfo lo llevaron al parque de actuaciones donde realizó otra audición con la dueña del parque, y esta vez consiguió una oportunidad para presentar una canción en el espectáculo de nuevos talentos. Con estas buenas noticias volvió a casa.

Mientras, yo me había levantado y no lo vi. Mi preocupación se acrecentó  cuando averigüé que no estaba en su habitación. Su cama estaba sin deshacer por lo que supuse que no había dormido en casa. Fui a mi habitación  hacer mi cama y en eso él llegó.


–¡Kiara, querida!–gritó con emoción mientras me abrazaba– Han sucedido tantas cosas!
–Sí , papá han sucedido muchas cosas. Estaba preocupada por ti...
–Si, si, cariño ahora te explico, pero dame un momento para vestirme. Debo actuar en un par de horas. 





Preparé desayuno para los dos y nos sentamos juntos a la mesa. Hacía tiempo que no compartíamos una comida. Mientras comíamos me hablo de su trabajo, de los buenos momentos y de los no tan buenos. 

Me contó que había estado muy preocupado por el tema del dinero, las deudas, el fuego y temía no poder con todo, y no poder pagarme los estudios en la universidad. Me explicó lo que había pasado en el bar y como esta mañana por fin había conseguido su primera actuación en un escenario. 

Le hablé de mi preocupación por él y todo lo que había sentido en los días pasados.Le conté como había hecho algún dinero con la venta de los escarabajos y le pedí permiso para buscar un trabajo ya que en el instituto era una tarea que debía cumplir. Para mi alegría estuvo de acuerdo. 

Como era sábado me preparé para acompañarlo a su primera actuación ante críticos y un público más exigente. Afortunadamente las diferencias y mal entendidos entre papá y yo al parecer habían acabado. 





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