martes, 29 de octubre de 2013

Amanece lunes en Bilbao

Amanece Bilbao encapotado.Parece que la noche, deseando alargar su espacio, y en contubernio con el viento, ha cubierto la villa de nubes bajas y grises, y ha desnudado algunos arboles.

La humedad es palpable en el aire que golpea mi cara y mi pelo.Ha sido un error salir con el pelo suelto. El viento juega con él a sus anchas. Ya es tarde para impedirlo.Mi pelo, por naturaleza rebelde, baila al son de un tango o de un acorde de rock. A duras penas logro ver entre la maraña de pelo, que crea una red frente a mis ojos, pero es momentáneo. Logro ver mi camino y echo andar más por costumbre que por visión. El otoño ha llegado para quedarse.

Son casi las ocho de la mañana. Pronto llego a la oficina donde imparto clases de inglés. La sala de reuniones está en la penumbra. Enciendo la luz, pongo mis libros sobre la mesa y me siento a esperar por mis alumnos. 

Quince minutos más tarde comienza mi clase y esta pasa sin ninguna novedad. Los alumnos se toman muy en serio el trabajo y están ávidos por aprender.

Cuando termino, salgo del edificio y voy al metro.  El trayecto dura unos diez minutos, apenas me da tiempo a leer un solo blog. Tengo sueño y los parpados se me cierran. Es hora de tomar café.

Salgo del metro y entro corriendo al bar que visito siempre. Me gusta como hacen mi café cortado con muy poquita leche. Siempre me siento junto a las cristaleras porque me gusta mirar la gente pasar mientras saboreo el café.
Leo el periodico y me sorprende la noticia de la muerte de Lou Reed. Qué descanse en paz. Recuerdo que en mis años de universidad le escuché y le seguí por un tiempo.

Unas siete horas más tarde dejo mi hogar y me uno al ejercito de hormigas trabajadoras que van al tren metropolitano para volver al trabajo y continuar su jornada.

Las clases son muy divertidas. En la primera, los alumnos son niños de nueve años que disfrutan mucho practicando los números en un juego llamado Fizz Buzz. Mi clase parece de matemáticas cuando los niños deben encontrán el Fizz, número que es divisible por cinco y el Buzz, el divisible por siete en una serie de números que ellos deben crear.
por ejemplo: 7,10,13,15,18,21
Fizz=10,15 Buzz=7,21
Luego contamos y cuando toca decir los números 10 y 15  cantamos Fizz y cuando toca 7 y 21 cantamos Buzz. Con este ejercicio practicamos oralmente y por escrito divisiones y multiplicaciones en inglés. 

Es muy gratificante trabajar con niños porque disfrutan mucho de las clases y tienen muchos deseos de aprender. Su forma favorita de aprender es jugando.

Termino mi jornada con una clase con adultos jóvenes que se preparan para obtener el First Certificate of English. La clase fue amena y el tiempo voló. Disfruto mucho de las clases con adultos también. 

Ya ha anochecido cuando abandono la academia. Es noche cerrada y solo luces artificiales alumbraban mi camino. Mi día laboral termina como empezó, con cielos nublados y con una humedad que me provoca piel de gallina.
Ya vuelvo a mi cueva, a mi guarida desde donde contemplo la vida pasar.


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