domingo, 2 de junio de 2013

Cuando Yo Vine a Este Mundo-Nicolás Guillén

    Cuando yo vine a este mundo no puedo decir que nadie me estaba esperando porque una persona, mi madre,  me esperaba, y solo a ella tuve durante mucho tiempo, y no necesité a nadie más. Cuando leo el poema Cuando Yo Vine a Este Mundo del poeta cubano Nicolás Guillen, me pongo a pensar qué en verdad cuando vine a este mundo nada me estaba esperando. 
    
    Vine al mundo sin propiedades, sin riquezas. Nada de lo que he poseído durante mi vida y lo que tengo ahora, vino conmigo. Nací desnuda sin nada más que mi risa, mi llanto y mis ansias de conocimiento. Necesité poco para salir adelante: calor de familia y amor. No me pesan mis posesiones que son escasas, pero tampoco me importan en demasía. Quizás hubo quien no me miró bien por ser humilde, pero yo nunca perdí mi sonrisa porque "la risa es salud" y salud es vida. 


    Ando por este mundo, y sonrío cuando veo quien se queja por lo que no tiene o quien ostenta lo que tiene. ¿De qué valen esas cosas si todos andamos los mismos caminos de la vida? ¿De que vale acumular cuando eso solo te da felicidad momentánea o más ansias de acaparar más? Sólo necesitarás lo indispensable para satisfacer tus necesidades básicas y eso te brindará placer y tranquilidad para encontrar la alegría en ti, la felicidad en ti. 

     ¿Y si sientes dolor y el trabajo se te hace pesado? Sal a caminar, camina, y camina. Mira cada día con nuevos ojos como si lo vieras por primera vez. Camina erguido y mira a la cara, esta es el espejo del alma y reconocerás el sentir de los demás.  Habla con el viento que acariciará tu rostro, envolverá tu cuerpo y te hará danzar al son de un imaginario compás, abriga tu cuerpo, pero siente la inclemencia del tiempo.  No corras, no te escondas si unas gotas se le escapan a la lluvia y juegan con tu piel; camina, habla con los elementos y sonríe y sentirás que estas vivo. 

CUANDO YO VINE A ESTE MUNDO
                                                 

Cuando yo vine a este mundo,
nadie me estaba esperando;
así mi dolor profundo
se me alivia caminando,
pues cuando vine a este mundo,
te digo,
nadie me estaba esperando.

Miro a los hombres nacer,
miro a los hombres pasar;
hay que andar,
hay que mirar para ver,
hay que andar.

Otros lloran, yo me río,
porque la risa es salud:
lanza de mi poderío,
coraza de mi virtud.
Otros lloran, yo me río,
porque la risa es salud.

Camino sobre mis pies,
sin muletas ni bastón,
y mi voz entera es
la voz entera del sol.
Camino sobre mis pies,
sin muletas ni bastón.

Con el alma en carne viva,
abajo, sueño y trabajo;
ya estará el de abajo arriba,
cuando el de arriba esté abajo.
Con el alma en carne viva,
abajo, sueño y trabajo.

Hay gentes que no me quieren,
porque muy humilde soy;
ya verán cómo se mueren,
y que hasta a su entierro voy,
con eso y que no me quieren
porque muy humilde soy.

Miro a los hombres nacer,
miro a los hombres pasar;
hay que andar,
hay que vivir para ver,
hay que andar.

Cuando yo vine a este mundo,
te digo,
nadie me estaba esperando;
así mi dolor profundo,
te digo,
se me alivia caminando,
te digo,
pues cuando vine a este mundo,
te digo,
¡nadie me estaba esperando!
                              Nicolás Guillén
Dedico esta publicación a mi madre y a mis amig@s. 

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