jueves, 3 de enero de 2013

Vengo con el alma herida


Vengo con el alma herida.
¿Quien lo diría?

No hay razón en ocultarlo.
El dolor con sus largos brazos
me atrapó.

Mi pujante, pero embriagado  corazón,
enmudeció
yerto, 
No late;
Ya murió.



No Necesito

No necesito 
verte para pensarte
olerte para sentirte
que mi nombre 
con pasión repitas
ni que mis ansias 
con las tuyas choquen


no necesito

 pronunciar palabra
para que tu nombre
venga a mi memoria.
Ni que el cielo
se tiña de mil colores
ni que los campos 
florezcan en invierno


no necesito 

que los montes se tornen verdes 
ni que en los arboles los frutos maduren
no necesito que los pájaros
me alegren con sus trinos

no necesito
que me digas
lo que por mi no sientes
en mi ya vives
que estés, no necesito




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