domingo, 7 de octubre de 2012

Escuchando a mi cuerpo: COME, VIVE, AMA


Escuchando a mi Cuerpo
-"Me voy a Roma"- le comenté a una de mis amigas una semana después de mi vuelta de Miami. "Estoy tan cansada que no sé..."
-" ¡Qué bien! ¿De qué te quejas?"- dijo mi amiga.

Si la verdad que no había razones aparentes para quejarme. Había estado de viaje durante 18 días disfrutando del relax y la diversión que la ciudad de Miami ofrecía. Durante esos días me sentí de maravilla. Sin embargo, de vuelta en casa volví a sentirme como antes de salir de viaje y además, con insomnio.



A principios de julio nos fuimos a Roma. Tan pronto llegamos al hotel comenzamos nuestro viaje turístico por toda la ciudad. Cada día recorrimos una media de 7 kms andando bajo el intenso sol de Roma, con temperaturas de aproximadamente 40ºC. Todo el centro turístico estaba abarrotado de turistas como nosotros. Visitábamos varios monumentos en el día con una parada para comer. Al final de la tarde volvíamos al hotel descansábamos un rato y salíamos a cenar, tras lo cual, dábamos un paseo por el Panteón. De vuelta en el hotel, caíamos rendidos.
Panteón by L.Quint.


 Todavía recuerdo el día más crítico: la visita conjunta del Foro Romano y el Palatino. Tres horas de recorrido bajo un ardiente sol. Y yo pensando "Lo que hay que sufrir para conocer un poco de historia"
Foro Romano by L.Quint

En fin, que cuando llegó el momento de echar la famosa moneda en la Fontana De Trevi, me lo pensé dos veces y no la tiré.
Fontana De Trevi by L.Quint.

Ya en casa me di cuenta que había adelgazado más y que estaba extremadamente cansada.  Mis digestiones eran más pesadas y  tenía insomnio.  No descansaba bien cuando dormía y me costaba retomar mi vida diaria. Alguien me dijo que tenía el llamado síndrome post vacacional.

El síndrome post-vacacional no está catalogado internacionalmente como una enfermedad.  Según el Dr. Fco. Javier Lavilla Royo, de la Clínica Universitaria de Navarra puede que  sea un problema que aparece como resultado de la vida moderna.  Este síndrome puede mostrarse de varias formas. "Lo habitual es padecer a la vuelta de vacaciones un cuadro de debilidad generalizada y astenia. Puede haber problemas de insomnio que conviven una somnolencia importante a lo largo del día...la capacidad de concentración se ve limitada así como la tolerancia al trabajo"

Pues resulta que a finales de junio padecía "fatiga mental" con  pérdida de concentración, y  sensación de cansancio permanente, jaquecas, irritabilidad y problemas digestivos,  como síntomas físicos evidentes. Y ahora después de unas magníficas vacaciones, padecía síndrome post vacacional. Vamos, que estaba yo hecha un cuadro.

En ese momento pensé que tendría que cuidarme, pero no sabía qué hacer. Fue entonces cuando me regalaron el libro  "Inteligencia digestiva: Una visión holística de tu segundo cerebro" escrito por la Dra. Irina Matveikova.

En ese libro descubrí como el sistema digestivo está estrechamente relacionado con nuestro estado de ánimo y nuestras emociones.  Aprendí que tenemos un "cerebro digestivo que tiene poder para influir... tanto en nuestra digestión como en nuestro estado psicológico"  

"¿Qué nueva locura se te ha ocurrido ahora?- me preguntó en tono de broma, una de mis amigas cuando le dije que necesitaba hacer un plan de recuperación y sanación interna.  "Necesito empezar a cuidarme desde dentro. Mi cuerpo lo agradecerá"
Así fue como empecé un plan de recuperación y sanación interna.


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